Su navegador no soporta JavaScript. Por favor, actualice a la última versión.

lopdportlet

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la calidad de nuestros servicios mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información Aquí.
Aceptar
FAQs

Autor

Joachim Masannek

Extensión del libro

Media (100 - 200 páginas)

Género

Recomendado para

11-12 años

Descripción

Desde el primer número, León lo deja muy claro: «Las Fieras no son solamente un equipo de fútbol, ni su perro Sock es un suave peluche. No, Las Fieras son una pandilla de locos por el fútbol que viven al límite y juegan sin complejos». Y no hay una definición mejor. En cada libro, Las Fieras no solo se enfrentan a los más duros problemas futbolísticos, sino que plantan cara a ciertos temas que solo las auténticas Fieras pueden resolver: la integración de nuevos compañeros, la importancia de la deportividad, la igualdad de género, la lucha por los sueños y el desarrollo de la empatía y la humildad.

A Las Fieras les llega un nuevo desafío: Deniz, un buen delantero del Gimnástico Hertha 05, desea sumarse al equipo, por invitación de Willi. Pero no todos reaccionan bien ante la iniciativa: León y Fabi, temerosos de que les quite su puesto, están dispuestos a dejar Las Fieras para siempre si «ese turco cabezota» se queda. Sin embargo, sus compañeros no ceden ante el chantaje, y León y Fabi se marchan. Reunificar al equipo no será, sin embargo, el único problema de Las Fieras. A Deniz lo persigue una misteriosa niebla que le impide pasar la pelota, lo que le vale, posiblemente, la prohibición por parte de sus padres, de jugar al fútbol en el futuro. Sin León, Fabi y Deniz ¿tiene alguna oportunidad el equipo de ganar el campeonato de otoño?

Fragmento

«Mi padre me miró confuso.
 
—No te entiendo, Deniz.
 
—¿Sabes? Hoy he aprendido mucho —intenté explicarle—. He aprendido que hay algo aún más importante que ganar.
 
La mirada de mi padre se ensombreció.
 
—Por favor, no me entiendas mal —me apresuré a decir—. No es ninguna excusa, no es que quiera perder. Pe..e...e...ro podría pasar y me da mucho mie..e...e..do, ¿sabes? Te...e...engo miedo a perder, por ti.»